Seguros de D&O: porque un gran poder conlleva una gran responsabilidad

De esta afirmación popularizada por Stan Lee –aunque la cita original se le atribuye a F.D Roosevelt- podríamos extraer el mejor argumento para explicar la necesidad de una póliza de RC para directivos y administradores (D&O), ya que su utilidad no viene dada por el volumen de negocio de la empresa (es igual de conveniente en una multinacional que en un pequeño o mediano negocio) sino del grado de impacto que tienen las decisiones del asegurado en la propia empresa o en terceros.

Las últimas actualizaciones en la legislación advierten un incremento notable de los deberes y del riesgo de responsabilidad de este sector en las dimensiones civil, penal y administrativa, teniendo que responder con su patrimonio personal en los casos que así lo requieran.

Un directivo, administrador, consejero o ejecutivo es susceptible de ser demandado por diferentes colectivos como son los propios accionistas, los competidores, los acreedores, los empleados, los reguladores y los liquidadores por posibles actos incorrectos en el ejercicio de su cargo.

Ante el aumento de exigencia en los deberes y responsabilidades de directivos y administradores, con la consecuente tipificación de delitos para esta figura unido a una mayor cultura de la reclamación, la mejor solución es un seguro diseñado específicamente ellos y en el que, aunque el tomador es la empresa, se proteja a la persona física de responder con su patrimonio personal, aportando la tranquilidad y solvencia necesaria para desempeñar su cargo.

Es decir, lo que define la pertinencia de un producto u otro en cada caso –como en la mayoría de las ocasiones cuando hablamos sobre mercado asegurador- son las necesidades de cobertura a nivel cualitativo, no cuantitativo. Si la RC profesional está destinada a reparar los daños económicos o materiales causados a terceros por negligencia en el desarrollo técnico de la actividad profesional, la RC de D&O cubre daños por actos y prácticas incorrectas en el ejercicio de la actividad empresarial.

Antes de la contratación de una u otra es de vital importancia acudir a tu mediador de confianza para que prescriba qué producto asegurador es el que se ajusta a la responsabilidad profesional que estás asumiendo ya que es una materia densa y compleja, pero bien contratadas son grandes aliados de la estabilidad y crecimiento empresarial así como de su solvencia financiera.