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Las crisis económica derivada de la pandemia nos está afectando a tod@s, y mucho. Pero, antes de tomar una decisión precipitada y cancelar algunas de tus pólizas, reflexiona y consúltalo con tu mediador.

Cada vez que empieza un nuevo año, no falla: suben los precios de algunos servicios como los de electricidad, transportes y peajes de las autopistas. A estas alturas, seguramente ya habrás notado un aumento en la factura de servicios tan esenciales en tu hogar como los de telecomunicaciones, la luz, el gas y en esta ocasión, también en tus seguros.En concreto, se ha incrementado el precio de pólizas tan habituales como las de auto, hogar, decesos y Responsabilidad Civil, a consecuencia de una subida en los impuestos que gravan las primas de los seguros.

Como vemos, se trata de incrementos que afectan directamente a tu bolsillo, es decir, a la economía familiar. Por eso, seguramente, te habrás planteado cambiar de proveedor de gas, luz y, también, de compañía de seguros; o,incluso, prescindir de esta protección. Pero, relacionado con esto último, keep calm, cuenta hasta diez e infórmate con un mediador. Así evitarás tomar una decisión precipitada de la cual puedas arrepentirte a posteriori. Nos referimos a dar de baja determinados seguros que en realidad necesitas –viéndote así más expuesto al riesgo-, o decantarte por un seguro sólo por el precio, sin fijarte en las coberturas.

Somos conscientes de que estas subidas se producen en un momento muy delicado para las familias, ya duramente golpeadas por el impacto de la pandemia. De hecho, la capacidad de ahorro de las mismas se redujo y bajó hasta el 4,8% en el tercer trimestre de 2020. Pero, claro, si toca apretarse el cinturón, se suele empezar por dar de baja los seguros que se consideran menos necesarios o que no son obligatorios, como puede suceder con los de hogar o decesos.

Evita dar de baja, de buenas a primeras, tus seguros no obligatorios

Pero, cuidado, porque puedes cometer un grave error. Si das de baja tu seguro de hogar, en caso de ocasionar algún perjuicio o daño a terceras personas (por ejemplo, debido a un escape de agua en tu domicilio), tendrías que hacerte cargo y, precisamente, no suele ser barato. Lo mismo ocurriría si tienes un incendio, daños eléctricos, necesitas asistencia en el hogar o sufres robos o actos de vandalismo. Por eso, tres cuartas partes de las familias aseguran la vivienda en nuestro país.

En el caso del seguro de decesos, ocurre lo mismo. En un momento tan doloroso como es el de la pérdida de un familiar, esta póliza te ofrece un servicio integral que incluye la organización y pago de los costes del sepelio, pero también va más allá. Se trata de una protección que puede ayudar con atención psicológica a los familiares, el testamento o la gestión final de la vida digital del fallecido, entre otras. Por eso, más de la mitad de los españoles confían en este producto.

¿Qué ocurre con los seguros obligatorios como los de coche o Responsabilidad Civil? En este caso, teniendo en cuenta el contexto actual de crisis, solemos buscar y buscar en miles de páginas de Internet para encontrar la opción más económica. Pero, ojo, porque como hemos comentado, no debes fijarte únicamente en el precio. A la hora de cambiar de compañía, es importante que compruebes que tu nueva póliza incluye las mismas coberturas y prestaciones que la anterior, sobre todo, aquellas que más utilizas o son imprescindibles para ti. Que la denominación comercial del seguro sea similar, no quiere decir que incluya lo mismo, depende de la aseguradora.

Además, en un seguro como el de automóvil, el más frecuente entre las familias (según datos de Unespa, lo contratan el 79% de los españoles), merece la pena ir bien protegidos. Sin duda, cuando circulas estás expuesto a muchos riesgos, aunque conduzcas de forma responsable, ya que no todo depende de ti. Por lo tanto, en un seguro de estas características, mejor no escatimar en prestaciones por ahorrarte algo al mes. Recuerda que incluso aunque tengas tu coche estacionado y no lo muevas, tal como establece la Dirección General de Tráfico (DGT), debes contar con un seguro de Responsabilidad Civil.

Revisa los periodos de carencia, antes de cambiar tu póliza de salud o dental

Por otra parte, cabe señalar que no todos los seguros están gravados con el IPS. Hay algunos que quedan exentos. Por ejemplo, los seguros de asistencia sanitaria, enfermedad, de vida -aunque sí se aplicaría a las garantías complementarias, si existiesen-, crédito y caución, operaciones relacionadas con planes de previsión, seguros colectivos o seguros sociales obligatorios, entre otros.

No obstante, si decides cambiar de compañía de seguros de salud o dental, hay un aspecto importante que no puedes pasar por alto y del que tu mediador, por supuesto, te informará si lo necesitas. Nos referimos al periodo de carencia, que se volvería a poner en marcha si contratas una nueva póliza médica. ¿En qué consiste? Básicamente, es el plazo de tiempo (meses transcurridos desde la fecha de alta de la póliza) durante el cual no son efectivas algunas de las coberturas incluidas en tu póliza.

Dicho de otro modo, es el tiempo que debe transcurrir desde que contratas el seguro hasta que puedes acceder a la totalidad de los servicios que te ofrece tu seguro. En algunos casos, estos periodos son de ocho meses o de un año, pueden variar, dependiendo del tipo de servicio y del producto contratado.

En definitiva, son muchos los aspectos a tener en cuenta. Por lo tanto, antes de aventurarte por tu cuenta a dar de baja un seguro o cambiarlo por otro, ponte en manos expertas. Tan sólo profesionales como los mediadores de seguros podrán asesorarte e informarte de manera clara e independiente, con el objetivo de ofrecerte un producto a medida de tus necesidades y a precios más competitivos.

Fuente: Tiempo Seguro

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